Descripción:
Durante el tercer trimestre del 2018 el número de personas ocupadas, en Castilla y León, ascendió a 1.124.000 personas, lo que supuso un incremento de 4.300, casi un 0,4% más que en el trimestre anterior, aunque en relación al mismo periodo del año anterior, esa cifra supone una caída del 0,9%, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

Castilla y León cerró el tercer trimestre con 127.000 desempleados, registrándose así un descenso del 5,4%, frente al 0,9% nacional, hasta los 3.326.000 parados. En tasa interanual, número de parados se redujo en la Comunidad un 14%, mientras que en España fue del 10,9%.

Para la Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (CECALE)  y la Federación de Autónomos de Castilla y León (CEAT Castilla y León), los datos de la EPA del tercer trimestre consagran una clara tendencia positiva en la creación de empleo en la Región en el presente año, aunque hay que mantener prudencia, ya que aún nos encontramos en niveles elevados.

En este sentido, en opinión de ambas organizaciones, el protagonismo de las empresas en  la generación y en el mantenimiento del empleo debe ser reconocido y apoyado por la Administración, a la vista de los resultados que hoy se han hecho públicos.

CECALE y CEAT Castilla y León entienden que las políticas económicas y, especialmente, las políticas presupuestarias, deben tener en cuenta y considerar que toda medida que incremente la presión fiscal y, en definitiva, eleve los costes empresariales en una etapa de recuperación económica como la que atravesamos en la actualidad, sin duda tendrá una negativa afectación en la creación y mantenimiento del empleo y, consecuentemente, en el crecimiento económico y en la competitividad de nuestro sector empresarial.  

Los empresarios de Castilla y León consideran que la creación de empleo es la fórmula de crecimiento y generación de riqueza y desarrollo que la región necesita. En este sentido, CECALE  y CEAT Castilla y León señalan que es fundamental trabajar para que esta dinámica se mantenga, impulsando la actividad empresarial y priorizando las políticas encaminadas a reforzar la productividad y competitividad de las empresas y su capacidad de contratación; premisas que dependen en gran medida de las condiciones del entorno en el que desarrollan su actividad y, en concreto, del ajuste y estabilidad de sus costes y fiscalidad, de las cargas administrativas que soportan, del acceso a la financiación y de los incentivos a la contratación así como de un marco regulatorio que favorezca las decisiones de inversión y que impulse la creación de puestos de trabajo.

 

 

Fecha de publicación: 25/10/2018