Descripción:

Jesús Mª Terciado Valls

Presidente de CECALE

 

Vivimos momentos económicamente muy complicados, por eso no hay que perder ni tiempo, ni energía, en tantear y probar ineficaces y costosas políticas.

Es prioritario ahora, en tanto que son generadores de empleo y por tanto de riqueza, potenciar y promover la actividad de los pequeños empresarios autónomos, de aquellos que un día emprendieron ilusionados, y en solitario, su proyecto empresarial. De estos, con sentido de la oportunidad y la constancia en su idea, que arriesgaron cuanto tenían, depende ahora nuestro porvenir.

Son grandes estrellas que dan luz, a las que hay que utilizar como ejemplo para potenciar la cultura empresarial precisamente por su visión de futuro, por su capacidad para percibir la oportunidad, y por confiar en que el establecerse por cuenta propia puede dar mejores compensaciones que el ser un empleado. No cabe duda de que uno de los aspectos estratégicos de mayor importancia en cualquier política económica pasa por potenciar esta cultura emprendedora. Para ello hay que empezar por romper con esas normas sociales que ni estimulan la creatividad, ni la innovación, ni la asunción del riesgo empresarial; que ni promueven la autonomía, ni la iniciativa personal, ni la autosuficiencia.

Es preciso, si lo que buscamos es un mejor marco económico, cambiar la preferencia que tiene la sociedad por el trabajo por cuenta ajena, y promover el autoempleo como alternativa profesional. Y esto comienza por actualizar los mensajes que se ofrecen dentro del núcleo familiar y también por introducir en las primeras etapas del sistema educativo la cultura empresarial.

Una cultura que ha de estar en los contenidos académicos, los cuales han de dejarse de centrar en la vocación del empleo por cuenta ajena, y dejar una puerta abierta al autoempleo. Pero también es más que pertinente que el sistema educativo incorpore en sus planes las habilidades empresariales, que se ponga el acento en el desarrollo de la capacidad individual y en la lucha por las oportunidades. NO en vano, desde instancias europeas se entiende que el espíritu emprendedor constituye una competencia básica que se ha de promover en los sistemas educativos, como asignatura concreta y como metodología de enseñanza, desde una perspectiva de carácter transversal o especializada.

Ahora bien, aún partiendo de que cualquier avance, por pequeño que sea es positivo, para poco serviría este empeño de la comunidad educativa, y de las familias, por cambiar la percepción que la sociedad tiene del creativo, del que ve las oportunidades, del que asume un riesgo, del empresario, del emprendedor, si continúa la maraña burocrática y las mil y una trabas para establecer por cuenta propia. Punto y a parte hay que hablar de mantenerse los problemas que los empredendedores tienen de acceso a la financiación.

Promover la figura del emprendedor es una tarea colectiva; como también inyectar en las nuevas generaciones las dosis precisas de determinación, esfuerzo, riesgo y aprovechamiento necesarias para alcanzar el éxito empresarial y económico pretendido. Se trata de que estas nuevas promociones, mucho mejor formadas que las generaciones precedentes, sean capaces de vencer al determinismo fraguándose su propio futuro en una aventura que contribuya a crear el futuro de los demás en una simbiosis de desarrollo, riqueza y empleo.

Emprender es avanzar, pero la figura del emprendedor no se improvisa. Es preciso generar un marco social y económico en el que puedan encauzarse la determinación vocacional, el riesgo y el esfuerzo, matizados por la capacidad de decisión, la definición de objetivos y la dedicación permanentes.

Fecha de publicación: 20/02/2012
Medio: Emprendedores - El Norte de Castilla -