Descripción:

Jesús Mª Terciado Valls

Presidente de CECALE

El gran acuerdo marco alcanzado entre el Gobierno y los agentes económicos y sociales de España no es, como se ha insinuado, una reedición de los Pactos de La Moncloa. Aunque, en mi opinión, sí tiene una trascendencia comparable. Primero, por el alto grado de consenso que ha generado, sobre todo después del respaldo recibido por los principales partidos políticos con representación parlamentaria. Y en segundo lugar, porque abre una nueva etapa de entendimiento social y político -añorada por la mayoría de los españoles-, que permitirá abordar las reformas necesarias para la facilitar la recuperación económica de España.

Particularmente, celebro este gran acuerdo porque pone de manifiesto, también, la capacidad de diálogo y de negociación de las organizaciones empresariales. Uno de los objetivos que me propuse cuando accedí a la Presidencia de CEPYME -en sintonía con la trayectoria de los últimos años en el seno del diálogo social en Castilla y León-, que se ha visto muy reforzado con la reciente incorporación de Juan Rosell al proceso de negociación en Madrid, tras su elección como presidente de CEOE.

Sí quisiera subrayar, en todo caso, que el acuerdo alcanzado va mucho más allá de la reforma del sistema de pensiones, aspecto que ha trascendido a la opinión pública como el resultado más destacado de las negociaciones mantenidas con el Gobierno y los representantes sindicales. Es muy importante, en efecto, porque frena la progresiva descapitalización de un sistema público de pensiones abocado al fracaso en pocos años. Sin embargo, al mismo tiempo, esta reforma debía llevarse a cabo más pronto que tarde, independientemente de la mayor o menor gravedad de la crisis económica que padecemos. Porque, ciertamente, la difícil y compleja situación actual del sistema público de pensiones responde más a la caída de las cotizaciones, como consecuencia del alto nivel de desempleo, que a su propio deterioro estructural, derivado del cambio demográfico experimentado en España en las últimas décadas.

El acuerdo marco contempla otros seis grandes capítulos, además del sistema de pensiones, orientados a impulsar la competitividad de las empresas y que, por tanto, contribuirán a dinamizar la actividad económica a medio plazo, tras el severo ajuste que ha experimentado el tejido productivo nacional en estos 42 meses de crisis.

Me refiero a asuntos tan importantes como la necesidad de profundizar en la reforma laboral recientemente aprobada, un nuevo Plan de Empleo que consiga, entre otras cosas, la apertura del mercado de trabajo para los más jóvenes o el aprovechamiento de las oportunidades que ofrece el trabajo a tiempo parcial, la reforma de la negociación colectiva -con el horizonte temporal del 18 de marzo-, la apuesta por la competitividad de las empresas industriales, la reformulación de la estrategia de I+D+i para extenderla a todo el tejido pyme o, en fin, el impulso a un gran pacto energético nacional que permita reducir la dependencia exterior de España en esta materia y la definición de un mix más equilibrado que ofrezca más seguridad y garantice precios competitivos.

Éste es, en definitiva, el itinerario por el que se encamina el diálogo social más inmediato, en la confianza de que ofrecerá resultados muy positivos sobre cada uno de esos grandes capítulos mencionados, con el fin de estimular la actividad empresarial y la recuperación del empleo. Aunque sin olvidar, al mismo tiempo, que mantienen todo su vigor las grandes amenazas que planean sobre la economía española, cuya debilidad no permite descartar algún susto más. Por eso urge culminar las reformas pendientes cuanto antes, especialmente las dirigidas a la simplificación de la estructura administrativa y la consolidación fiscal para los próximos años, así como la reestructuración del sector financiero, tan decisivo para la normalización del mercado crediticio.

Fecha de publicación: 2/02/2011
Medio: Grupo Promecal