Descripción:
De manera muy similar al resto de España, el tejido empresarial de Castilla y León sufre muy directamente el impacto de esta compleja y prolongada crisis económica, que se encuentra actualmente en un nuevo periodo de recesión, el segundo en tan sólo tres años.

Desde marzo de 2008 hasta el mes pasado, la Comunidad ha perdido más del 11% de las empresas inscritas en el Registro de la Seguridad Social: casi 8.700 empresas menos.

El tejido empresarial de Castilla y León estaba integrado a finales de 2010 (último dato disponible) por algo más de 166.300 empresas, el 5,12% del total nacional. Y durante ese año, el saldo neto se redujo en casi 2.500 empresas; es decir, un 1,5% con respecto a las existentes a finales de 2009. De ellas, más de 2.000 operaban en los sectores de la construcción (-3,8%) y el comercio (-2,4%). Pero el dato más significativo es que, mientras aumentó el número de empresas sin empleados (+765, un 0,85% más), se redujo en más de un 4% el número de micropymes (entre 1 y 9 empleados), segmento que perdió casi 2.900 empresas; en claro contraste con el grupo de pymes entre 50 y 250 empleados (11 menos).

Es verdad que las causas de este importante deterioro del tejido empresarial responden a argumentos que se escapan en gran medida al discurso regional. Pero no es menos cierto que, en este contexto de grave crisis, parece necesaria una respuesta coordinada de todas las administraciones, también de la autonómica, liderando iniciativas que estimulen la actividad.

Ése es, precisamente, el papel que puede realizar el Gobierno regional con la aprobación de la anunciada Ley de Estímulo a la Creación de Empresas, cuyo principal objetivo es el fomento del emprendimiento y la mejora del entorno administrativo y jurídico, con el fin de que sea más favorable para la actividad del empresario.

Sin embargo, aunque el presidente Herrera ya comprometió la elaboración de esta ley en 2008, todo parece indicar que no verá la luz -al menos- hasta el cuarto trimestre de este ejercicio (cuatro años después). Sólo cabe esperar y desear que, para entonces, no sea demasiado tarde.

Fecha de publicación: 29/04/2012
Medio: El Mundo de Castilla y León