Descripción:

Jesús Mª Terciado Valls

Presidente de CECALE


Madrid, 18 de octubre de 2011


Saludos, Vicepresidentes de Cepyme, miembros del Comité Ejecutivo, de la Junta Directiva y de la Asamblea, y Presidente de CEAT.

Quiero dar las gracias a todos los miembros de Cepyme por su apoyo y colaboración durante los meses transcurridos desde nuestra última Asamblea. Gracias a vosotros ha sido posible que Cepyme haya crecido y haya sido más eficiente en un año que ha confirmado las peores predicciones para nuestra economía.

Lamentablemente, llegamos al final de 2011 en una situación muy grave y desde Cepyme queremos hacer llegar a la sociedad española, como ya venimos haciendo continuamente, la realidad de una evolución muy negativa de nuestro sistema económico y la necesidad tantas veces eludida de adoptar medidas decididas, valientes y de auténtico calado que nos van a exigir a todos renuncias y sacrificios.

La triste realidad es que nuestra economía se encuentra en una situación de estancamiento, tras el periodo recesivo de 2008, Los principales indicadores expresan un permanente riesgo de recaída, con unos efectos, que debido a nuestra debilidad serán más perniciosos que en la mayoría de nuestro entorno.

Sirva como ejemplo que, desde que comenzó la crisis, el paro se ha mantenido inalterable en Alemania en el 8 por ciento, mientras que en España ha pasado del 8 al 21 por ciento.

Además, los hechos, en nuestro país, demuestran que el buen comportamiento de nuestro sector exterior no ha sido capaz de estimular la demanda interna de las empresas que se ha mantenido en registros muy negativos, lo que nos hace seguir siendo pesimistas sobre el progresivo deterioro de nuestros indicadores.

Como consecuencia, la sociedad española afronta este último trimestre de 2011 en un marco de incertidumbre y desconfianza, agravado por un pesimismo cuyo origen hay que buscarlo, no sólo en las dificultades objetivas, sino en la ausencia de una respuesta política coherente y eficaz, que no ha conseguido paliar nuestros problemas. 

Pero no nos engañemos. Porque la desconfianza y el pesimismo son fácilmente comprensibles cuando vemos que los españoles han asistido atónitos:

  • A la negación primero de la crisis y después de sus efectos sobre España
  • A que una vez aceptada la crisis, ante la fuerza de la evidencia, se haya respondido con políticas de gasto que han disparado el déficit y la deuda.
  • También a que se haya optado por subir los impuestos, cuando estos incrementos van en contra de la actividad empresarial y destruyen empleos. Mucho más si se hacen sobre figuras impositivas que penalizan el ahorro y la inversión.
  • Finalmente a la reiterada negativa de acometer reformas estructurales de calado que se nos han exigido desde todas las instituciones nacionales e internacionales de prestigio.

Estas actuaciones, y sobre todo esta ausencia de actuaciones, han tenido unos efectos muy graves sobre las empresas españolas y muy especialmente sobre las pequeñas y medianas y los empresarios autónomos que han sido los que más han sufrido la crisis:

En primer lugar porque las pymes han tenido más dificultades para acceder al crédito en un marco ya muy complicado de financiación para todas las empresas. En efecto, mientras que las grandes renegocian con las entidades financieras, ya que de otra manera pueden complicar el futuro de bancos y cajas, las pequeñas han tenido problemas, muchas veces insalvables, para renegociar sus deudas o para obtener nuevos créditos.

Las mismas dificultades han existido para acceder a los mercados exteriores, debido a los problemas de las pymes para adquirir dimensión internacional. De esta forma, mientras las grandes compensaban, acertadamente, el desplome del mercado interno con el acceso a los exteriores, las pymes se veían estructuralmente imposibilitadas a hacerlo.

Si a estos asuntos le unimos la morosidad de las Administraciones Públicas, y lo difícil que nos resulta el desarrollo de la innovación y la investigación, podemos comprender la delicadísima situación de unas pymes y unos autónomos que son en España el 99 por ciento del total de empresas, que mantienen cerca del 80 por ciento del empleo y que aportan más del 65 por ciento de la producción nacional.

Unas cifras que no han despertado la sensibilidad de nuestros responsables políticos que ahora parecen sorprenderse de la virulencia con la que la crisis se ha cebado con esta parte esencial de la economía española.

Y las cifras son terribles:

  • En los últimos cuatro años han desaparecido el 20 por ciento de las pymes y autónomos de nuestro país, cerca de 500.000, mientras que ha sido el 4 por ciento de las grandes los que han tenido que cerrar. 
  • Como consecuencia, y según un informe de la Comisión Europea, el recorte de empleos en las pymes en España ha sido, en los dos últimos años, del 14 por ciento. Es decir, alrededor de millón y medio de puestos de trabajo perdidos.
  • Este recorte en el empleo ha sido muy importante en el sector de los trabajadores y empresarios autónomos, cuyo número total se ha reducido desde los 3,4 millones inscritos al comienzo de la crisis hasta los poco más de 3,2 millones en 2011, con un balance neto negativo de 292.000 autónomos, casi el 9 por ciento del total.

Pero un contexto como este, de una crisis de una profundidad y duración sin precedentes, los empresarios somos más necesarios que nunca y ningún Gobierno sensato, de un país que tenga voluntad de futuro, puede pensar en salir de una situación actual sin apostar claramente por la actividad creativa y dinamizadora de las pymes. 

Los pequeños empresarios somos el futuro y somos los que realmente podemos crear empleo. No nos engañemos, va a ser muy difícil que nuestra sociedad pueda ofrecer un puesto de trabajo a todos los jóvenes que hoy en día lo demandan. Pero todo será más fácil si muchos de estos jóvenes crean su propio puesto de trabajo e inician una actividad empresarial mediante una pequeña empresa.

Muchos de vosotros me habéis oído citar la frase del Director General de Pymes de la Comunidad Europea que hace unos meses decía en nuestro país que si cada una de las 25 millones de pymes existentes en Europa creasen un solo puesto de trabajo, habríamos acabado con el desempleo en nuestro país.

La frase puede resultar utópica, pero sirve como indicio de lo que puede ocurrir si animamos a nuestros jóvenes a ser empresarios, facilitamos su camino eliminando trabas y agilizando tramites y nuestros poderes públicos se deciden de una vez por todas a mejorar la imagen que el empresariado tiene en España. En lugar de caer a veces en la tentación de criminalizar a sectores concretos para huir de sus responsabilidades en momentos difíciles.

Pues bien, es precisamente en estos momentos cuando las organizaciones empresariales debemos redoblar nuestros esfuerzos y nuestra eficacia para estar a la altura de las circunstancias.

Y lo debemos hacer, principalmente, reforzando nuestra representatividad y nuestra unidad para hacer llegar con más fuerza y credibilidad la voz de los empresarios.

En Cepyme lo estamos haciendo. En lo que va de año hemos incrementado en 11 las organizaciones que forman nuestra Confederación, con sectores que van desde la automoción a la consultoría y la formación, y nuevas comunidades como la valenciana y regiones como Álava. 

En cuanto a la unidad, la coordinación entre CEOE, Cepyme y Ceat es un buen ejemplo de cómo las empresas de cualquier tamaño y sector, junto a los autónomos, pueden colaborar en defender los intereses comunes, respetando las características propias para ser más eficientes.

Y es precisamente la eficacia, nuestro principal reto de cara a un futuro que va a seguir siendo muy difícil. Estoy convencido de que las organizaciones empresariales debemos cada día gestionar cada vez mejor los intereses que tenemos encomendados y dar más y mejores servicios a nuestros asociados.

Para ello tenemos que trabajar continuamente en adecuar nuestra estructura, nuestra estrategia y nuestro funcionamiento a las necesidades de los empresarios y al momento en el que desarrollamos nuestra actividad.

En Cepyme estamos enfrentándonos a este proceso en una triple dirección: en la institucional, en la social y en la de la modernización.

En la institucional, vamos a proseguir con la profesionalización constante de nuestras reuniones, con un mayor acercamiento a los problemas empresariales y una mayor eficacia en la búsqueda de soluciones. También tenemos la voluntad de continuar la experiencia de llevar las reuniones de nuestro Comité y Junta a las comunidades donde nuestros empresarios viven y trabajan. Una experiencia que este año ha sido muy positiva en la Ribera del Duero y en Barcelona.

También en este ámbito, hemos puesto en marcha, ayer mismo, el Consejo Asesor de la Pequeña y Mediana Empresa, un proyecto que, como conocéis, busca que estemos aún más cerca de los empresarios, que incrementemos nuestra capacidad de influencia en la sociedad española y que aumentemos la repercusión de nuestros mensajes, de nuestras propuestas y también nuestras posibilidades de financiación. La reunión celebrada ayer fue muy provechosa y estamos seguros de que este órgano, asesor y consultivo, va a ser muy útil en el futuro.

Y para concluir este apartado institucional, me quiero referir a la organización de autónomos CEAT. 

Como sabéis en 2011 ha conseguido dos representantes en el Consejo del Trabajo Autónomo y ha elegido como nuevo presidente al también presidente de ASAJA, Pedro Barato, que sustituye en el cargo a nuestro compañero Aureliano Rodríguez, al que todos le agradecemos su esfuerzo y dedicación. Seguro que el futuro de CEAT va a ser excelente y que va a ser aún ms representativo y eficaz en defensa de los autónomos.´

Me voy a referir ahora al ámbito social. Desde Cepyme estamos desarrollando un ambicioso programa de acuerdos y convenios con diferentes instituciones sociales que creemos va a ser muy beneficioso en una doble dirección: en la apertura de nuestra organización a importantes sectores de la sociedad española y en las ventajas concretas que puede deparar a nuestros empresarios.

No voy a detenerme ahora en una relación de estos convenios que van desde el comercio electrónico hasta las relaciones con la universidad. Basten como ejemplos los recientes acuerdos con el Banco de Santander y la Conferencia de Rectores de Universidades Españoles, para que 5.000 estudiantes puedan realizar prácticas remuneradas en pymes, y con la fundación COTEC para que las pymes incorporen cada vez más la innovación a su gestión.

Por último, en el campo de la modernización estamos trabajando en una doble dirección: en el cambio de nuestra imagen corporativa y en el de nuestra página web y nuestra incorporación a las redes sociales.

En el primer asunto, hemos comenzado una puesta al día de nuestra imagen para agilizarla, manteniendo nuestras señas de identidad. Hemos querido realizar una transición sensata sin practicar saltos en el vacío.

También estamos modernizando nuestra página web y, al mismo tiempo elaborando un programa de presencia de Cepyme en las redes sociales, para el cual el personal de esta casa ya realizó un curso general que pronto será seguido de uno específico. 

Al mismo tiempo, hemos incrementado de manera permanente nuestra repercusión en los medios de comunicación, tanto en cantidad como en la calidad de los contenidos.

Como podéis comprobar queremos cambiar para mejor y crecer para representar con más fuerza a las pymes de toda España. Y ahora es más importante que nunca que seamos capaces de hacerlo.

Como os decía al principio, nuestro país se encuentra en una situación muy difícil y dentro de poco más de un mes celebrará unas elecciones generales que, no nos engañemos, van a ser transcendentales.

Es muy importante, para el futuro y la economía de nuestro país, que el próximo 20 de noviembre salga de las urnas un gobierno fuerte que acometa con decisión todas las reformas pendientes que este país necesita y que trasmita confianza a los ciudadanos, a los inversores y a los mercados.

Mientras tanto, los empresarios no podemos estar inactivos, la obligación de los que os representamos es trasladar nuestras opiniones y propuestas a los principales partidos políticos que, de acuerdo con la voluntad de las españoles, sean los encargados de gobernarnos durante los próximo cuatro años.

Y así lo está haciendo Cepyme en una doble dirección: realizando sus aportaciones a CEOE y elaborando un documento propio.

En el primer caso, nuestros servicios técnicos han colaborado con los de CEOE para que la posición de las pymes sea incluida en el informe que, con toda probabilidad, aprobara mañana su Junta Directiva y será después trasmitido a la opinión pública.

Por nuestra parte estamos concluyendo Legislatura Pyme, un documento en el que exponemos la situación de nuestras empresas, sus principales problemas y nuestras propuestas para encontrar soluciones. 

En él emplazamos a los partidos a que demuestren su sensibilidad hacia las pequeñas y medianas empresas y a que tengan en cuenta sus necesidades y sugerencias tanto en el Gobierno como en las labores de oposición.

Es imposible, por cuestiones de tiempo, exponeros ahora la totalidad de un documento amplio y muy denso, pero si me gustaría, resumiros algunos de sus apartados.

Para comenzar consideramos esencial que los partidos se comprometan a potenciar la imagen empresarial, a que la próxima sea la Legislatura Pyme y a que orienten sus iniciativas a generar un entorno favorable para su actividad.

También hacemos hincapié en que se comprometan con el mantenimiento de la estabilidad presupuestaria con una reducción del déficit estructural y del endeudamiento público, que permita un mayor número de recursos en el sistema privado.

En cuanto a la financiación, pedimos a los partidos que expongan que medidas concretas van adoptar para mejorar la grave situación de las pymes y, entre otras sugerencias, proponemos que se amplíe el importe máximo de concesión de créditos por parte del ICO y que se mejore el sistema de garantías para las pymes, con el refuerzo, entre otros, de las SGR y CERSA.

Proponemos también que se comprometan a acabar con la morosidad de las administraciones públicas y que ajusten los nuevos contratos de la Administración al plazo de pago establecido por la ley. Y así, podremos exigir al cumplimiento de la Ley, también, en el ámbito privado.

En el mercado laboral volvemos a insistir en la necesidad de reformas profundas, en el aumento de flexibilidad interna en las pymes y en la existencia de una negociación colectiva que sea coherente con la realidad de las pequeñas y medianas empresas. 

En un tema tan relevante como el de la presión fiscal solicitamos el diseño de incentivos fiscales que mejoren la capitalización de las pymes, así como que se haga efectiva la suspensión del ingreso del IVA hasta que no se realice el pago correspondiente a la prestación de los correspondientes pagos y servicios.

Finalmente, estamos convencidos de que hay que fomentar la cultura para la innovación y la internacionalización y de que hay que apoyar a las empresas de menor tamaño en su reorientación estratégica hacia los mercados exteriores.

Hasta aquí un breve resumen de nuestro documento. No he podido referirme a apartados que también están incluidos como la formación, la eliminación de trabas o la innovación y, también, por cuestiones de tiempo, he tenido que dejar fuera decenas de medidas que proponemos en todos ellos: detalles que primero tienen que debatir los órganos de gobierno.

He querido solamente trasmitiros la ambición de un informe que creemos, debe recoger lo que pensamos y lo que necesitamos para ser más competitivos.

Quiero deciros que este es el camino que va a seguir Cepyme, el de la profundización en nuestra representatividad y nuestros servicios, el de la modernización y profesionalización constante y el de la presencia permanente en los medios de comunicación y en la sociedad española por medio de los puntos de vista y de las propuestas documentadas, responsables y coherentes.

Estamos en el buen camino, pero aún no es suficiente. Todos debemos ser conscientes de que las pymes son el futuro y que, en una buena parte, el futuro del bienestar y de las posibilidades de trabajo de los españoles dependen de que tengamos éxito en nuestra actividad.

Por mi parte, compruebo día a día que en Cepyme tenemos el proyecto adecuado y el capital humano preciso para llevarlo a cabo. 

Y, llegados a este punto, quiero daros las gracias a todos por vuestro esfuerzo, vuestro apoyo y vuestra leal colaboración.

Gracias a los vicepresidentes, a los miembros del Comité Ejecutivo, de la Junta Directiva y de esta Asamblea y a todos los que forman parte de nuestras organizaciones sectoriales y territoriales.

Gracias, muy especialmente, a todos los profesionales y trabajadores de Cepyme por su eficacia y dedicación, dirigidos por ese excelente secretario general y gran persona que es Gonzalo Garnica.

Os aseguro que es un privilegio contar con vuestra confianza y que, con nuestra unidad y voluntad de superación, pronto podremos resolver los problemas que hoy nos preocupan y seguir creando riqueza y empleo que es nuestra mejor contribución a la sociedad española de la que estamos orgullosos de formar parte.

De nuevo muchas gracias a todos.