Descripción:
Quiero, en primer lugar, agradeceros profundamente, la confianza que habéis depositado en mí para ser el Presidente de los Empresarios de Castilla y León durante los cuatro próximos años.

Es un gran honor, pero como bien sabéis, es también un ejercicio de enorme responsabilidad y, dadas las circunstancias externas e internas, una tarea de extraordinaria dificultad.

También quiero agradecer, muy especialmente, a la Federación Regional de Municipios y Provincias así como al Consejo Económico y Social toda la ayuda y colaboración que nos han prestado para la organización de esta Asamblea General.

Quisiera, a través de estas palabras, trasladaros mi visión sobre tres asuntos que van a constituir el hilo conductor de mi intervención:

En primer lugar, mi opinión sobre nuestro país, sobre España.

En segundo lugar, mi análisis sobre nuestra región, Castilla y León.

Y en tercer lugar y, como no podía ser de otra manera, mi diagnóstico y programa sobre nuestra organización empresarial, CECALE.

Por resumirlo de manera sencilla, España no se encuentra, ni mucho menos, en buena forma. Un país que registró en 2012 un decrecimiento del 1,4% de su riqueza, que cerró ese mismo año con un déficit público del 6,7%, cuya deuda soberana roza el 90% del PIB, que ha perdido cerca de 250.000 empresas durante la crisis y cuya tasa de desempleo afecta al 26% de la población activa y a más del 55% de nuestros jóvenes, es un país seriamente enfermo.

Y el conjunto de la sociedad -empresarios, autónomos, trabajadores, familias, todos los ciudadanos- estamos sufriendo con tristeza y dolor esta situación económica más que preocupante.

No cabe duda que el Gobierno de la Nación ha emprendido, en poco tiempo, importantes reformas que dada su altura y profundidad, tardarán algún tiempo en generar los resultados previstos.

Así, se han puesto, o se van a poner pronto en marcha, importantes reformas que eran tan imprescindibles como urgentes para cambiar la evolución negativa de nuestra  economía:

● Se ha realizado un enorme esfuerzo de contención del gasto del conjunto de las administraciones públicas, el mayor de entre los países más desarrollados, que está devolviendo parte de la confianza de los mercados hacia España, rebajándose considerablemente la presión sobre las emisiones de deuda pública.

● Se ha implementado una reforma global del sistema financiero español que ha mitigado buena parte de sus debilidades y ha reforzado su solidez y eficiencia.

● Se ha aprobado una reforma laboral que ha introducido parte de la flexibilidad que necesitaban el mercado de trabajo y nuestras empresas.

● Se han promovido medidas de impulso de la actividad económica, como las distintas fases del plan de pago a proveedores por parte de las administraciones públicas y se han adoptado recientemente importantes iniciativas legislativas como los Anteproyectos de Ley de Garantía de la Unidad de Mercado y el Real Decreto-Ley de Medidas de Apoyo al Emprendedor y de Estímulo del Crecimiento y de la Creación de Empleo, medidas todas ellas, históricamente reclamadas por las CEOE.

Efectivamente, es justo reconocerlo, se están haciendo las cosas mejor. Es verdad que, con tantas vías de agua, no es nada fácil alcanzar el delicado equilibrio entre la ineludible  consolidación presupuestaria, el adecuado impulso a la actividad económica y la necesaria garantía del bienestar social.

Pero no es menos cierto que no es posible devaluar, sin más, en esta compleja ecuación, el imprescindible apoyo a las empresas porque ellas son el catalizador de la economía y, sin ellas, no es posible ni la generación de empleo ni el sostenimiento de las altas cotas de bienestar social ya alcanzadas. 

Pero para dejar atrás, de una vez por todas esta ya demasiado larga, profunda y me atrevería a decir que maldita recesión, los empresarios necesitamos más:

● Si tuviéramos que hacer una clasificación de urgencia de los principales problemas que sufren hoy nuestras empresas, la falta de financiación ocuparía, sin lugar a dudas, una de las primeras posiciones.

Es paradójico que, siendo el principal objetivo de la reforma del sistema financiero el de afianzar su capacidad de respaldar a la economía real, las empresas siguen padeciendo una drástica restricción del crédito. Sin crédito, no hay inversión y, sin inversión, no hay ni mantenimiento, ni mucho menos, generación de empleo.

Así, es imprescindible que las entidades financieras y, en particular, el ICO, incrementen tanto el número de operaciones susceptibles de ser financiadas como la cuantía de las mismas, a la vez que se deben flexibilizar las condiciones de su concesión, en especial, para pymes y autónomos.   

● Una segunda, pero también importante, preocupación de las empresas españolas es la necesidad de dar "una vuelta de tuerca" a la reforma laboral aprobada en marzo del año pasado.  

En este sentido y, además de reducir, aclarar y simplificar la maraña de contratos existentes, los empresarios echamos de menos recuperar una figura; la del contrato temporal sin causa.

Hoy la ley exige que el contrato temporal obedezca a una causa que justifique su eventualidad. Pues bien, los empresarios necesitamos un contrato, a imagen y semejanza del antiguo contrato de fomento del empleo, cuyo único requisito sea el de contratar a una persona que esté en situación de desempleo. 

La recuperación de esta modalidad contractual, acompañada de bonificaciones progresivas en función de la pertenencia o no del trabajador a los colectivos con mayores dificultades de acceso al mercado de trabajo -en particular, los jóvenes menores de 30 años o los trabajadores mayores de 45-, estimularía, a nuestro juicio, la generación de empleo.   

Por otra parte, si tomáramos el pulso de la calle, cualquier pequeño empresario o autónomo nos diría que uno de los grandes obstáculos a la generación de empleo es que, en España, sigue siendo excesivamente caro contratar.

Por eso, desde las Organizaciones Empresariales seguimos insistiendo en la necesidad de rebajar sustancialmente las cuotas empresariales a la Seguridad Social.

Otro aspecto mejorable de la reforma laboral que, en nuestra opinión, merece una profunda revisión es el de la eficacia y tramitación de los Expedientes de Regulación de Empleo.

En cuanto a la eficacia, hay que señalar que cuando la empresa llega a un acuerdo con la representación sindical sobre la necesidad de aplicar un ERE, se debe presumir que se dan las causas económicas, técnicas, organizativas o de la producción necesarias para su aplicación y, en consecuencia, se deberían impedir las posteriores reclamaciones judiciales de los trabajadores afectados.

Les pongo un ejemplo muy sencillo: Si la empresa Iberia llega a un acuerdo con su representación sindical para la aplicación de un ERE extintivo que afecta a 3.000 empleados de la Compañía, se debe presumir que existen las causas objetivas que lo justifican y no tendría sentido que, al día siguiente, se presentaran 3.000 demandas individuales por despido improcedente.

Articular, por tanto, una medida en este sentido, evitaría una litigiosidad innecesaria así como aliviaría, en gran medida, la excesiva carga de asuntos que desborda hoy a la justicia.

En cuanto a la tramitación de los ERES, sería aconsejable revisar también la declaración de nulidad por defectos formales cuando se den las circunstancias económicas y objetivas en la situación económica de una empresa para acogerse a él.

● Otra preocupación empresarial importante y que, aún estamos a tiempo de corregir, es la relativa a la aplicación del Anteproyecto de Ley de Garantía de la Unidad de Mercado. 

Aconsejó el Quijote a Sancho, antes de tomar posesión como Gobernador de la Ínsula Barataria: "no dictes muchas pragmáticas y, si las hicieres, procura que sean buenas y, sobre todo, que se guarden y cumplan".   

Qué duda cabe que la aprobación de los principios de licencia única, legislación de origen y reconocimiento administrativo mutuo que recoge este Anteproyecto suponen un gran paso adelante para acabar con la fragmentación, dispersión y heterogeneidad del marco normativo que afecta a la actividad empresarial.

No obstante, es importante que, a estos efectos, el legislador tenga en cuenta a la opinión de los empresarios en dos estadios:

- En primer lugar, durante la tramitación de cualquier disposición jurídica para que, desde nuestra perspectiva, podamos advertir del impacto limitativo que ésta pueda tener sobre nuestra actividad.

- Y en segundo lugar, aprobada una determinada norma, es preciso articular un mecanismo ágil, eficaz y sencillo, que nos permita a los damnificados zafarnos de ella si restringe la libre circulación de bienes y servicios en todo el territorio nacional.

● Y por último y, para no extenderme más sobre este primer apartado dedicado a España, es importante recomponer nuestra imagen de marca-país, tan deteriorada por los múltiples casos de corrupción que nos han llevado a ocupar la poco honrosa trigésimo primera posición -empatados con Bostswana- en la lista de corrupción internacional.

Asimismo, necesitamos transmitir al mundo una imagen de país serio basada en una sólida e inquebrantable seguridad jurídica. Prueba de la falta de confianza que transmitimos fuera de nuestras fronteras es que hemos pasado de ocupar el sexto puesto en 2007, al puesto décimo quinto en el ranking mundial de destino de la Inversión Extranjera Directa en 2012, con lo que ello significa en términos de pérdida de aportación porcentual a nuestro PIB.   

El segundo de los apartados en los que quería centrar mi intervención, tal y como les señalaba al inicio, es el análisis de la situación económica de Castilla y León:

Los datos económicos de la región, a pesar de que no nos consuelan, ponen de manifiesto una realidad que, aunque muy difícil, es mejor que la media del conjunto de España.

Así, en 2012, la recesión económica fue ligeramente menor en nuestra Comunidad, registrándose un descenso del 1,2% de nuestro PIB. Hemos cumplido con el objetivo de déficit del 1.5% impuesto por el Gobierno de España y ello nos ha permitido no tener que acudir al Fondo de Liquidez Autonómico, mecanismo previsto para los peores alumnos de la clase.

Además, nuestra renta per cápita es ya superior a la media de la Unión Europea y nuestro diferencial de desempleo se sitúa en cinco puntos por debajo de la media nacional.

Y es que aquí, en casa, querido Presidente, a pesar de la crisis generalizada, es también de justicia reconocerlo, se están haciendo las cosas mejor que en otras Comunidades:

● A mi juicio, el primer y gran acierto de tu Gobierno ha sido el de aplicar un modelo de política económica y social basado en los acuerdos y la concertación con el principal partido de la oposición, así como con las organizaciones empresariales y sindicales.

Modelo del que, por cierto, podrían tomar buena nota tanto el Gobierno de España como el Partido Socialista, porque es perfectamente trasladable a escala nacional y aplicable al conjunto de políticas que afectan a la vida de los ciudadanos: sanidad, educación, justicia, pensiones, prestaciones por desempleo, etc.

Hoy es absolutamente imprescindible recuperar, a escala nacional, el espíritu de diálogo y consenso que dio lugar, durante la transición española, a la adopción de los Pactos de la Moncloa.

Sin un gran pacto nacional sobre las grandes políticas que afectan directamente a la vida de los ciudadanos, perderemos tiempo y oportunidades para resolver los grandes problemas que padece nuestra sociedad y para recuperar la senda del crecimiento económico.

● En segundo lugar, la Junta de Castilla y León, ha promovido importantes medidas de impulso de la actividad económica, como digo basadas en el consenso, como la reciente aprobación en el seno del Consejo de Diálogo Social, en octubre de 2012, del Plan de Estímulos para el  Crecimiento y al Empleo.

● Y en tercer lugar, el Gobierno de nuestra Comunidad ha emprendido una importante batería de medidas en todos los órdenes y sectores -turismo, agricultura, ordenación del territorio, regeneración urbana, formación, innovación, igualdad, juventud, atención a la dependencia, etc. de enorme trascendencia económica y social.   

A pesar de todos estos aciertos e iniciativas, la crisis también está golpeando muy duramente a la sociedad castellano y leonesa. En los últimos 5 años, la región ha perdido cerca de 10.000 empresas y el drama del paro afecta ya a cerca de 250.000 de nuestros conciudadanos.

Estas cifras nos deben hacer permanecer muy alerta y permanentemente insatisfechos. Por ello, permíteme Presidente que, con todo el rigor y objetividad, te traslade las inquietudes y preocupaciones de los empresarios de la región, con el ánimo de que, en Castilla y León, sigamos ampliando la brecha positiva que nos separa de la media del conjunto de España:

● Como he señalado, nos felicitamos por que nuestro Gobierno haya administrado mejor que otros sus presupuestos y no haya tenido necesidad de acudir al Fondo de Liquidez Autonómico.

No obstante, es preciso reducir los aún excesivos retrasos en los pagos de la Administración a sus proveedores así como acelerar el pago de las subvenciones concedidas a las empresas por las inversiones realizadas o en concepto de fomento de la contratación. Esta medida es tan imprescindible como urgente.

En materia laboral, no quiero dejar pasar la oportunidad de comentar un asunto que nos preocupa seriamente. Conforme a la reforma laboral, cuando en una empresa de la región no se alcance un acuerdo entre la dirección y la representación de los trabajadores para la inaplicación de un determinado Convenio Colectivo, la empresa someterá su solicitud a la Comisión Regional Consultiva de Convenios Colectivos, que ahora está en fase de creación.

Las centrales sindicales defienden que la adopción de acuerdos en el seno de tal Comisión se debe realizar por unanimidad, lo que sabemos que, en la práctica, no nos engañemos, conllevaría la denegación automática de cualquier solicitud.

La unanimidad de los acuerdos no solo traicionaría el espíritu de la reforma laboral, que persigue dotar de mecanismos de flexibilidad a las empresas en apuros, sino que dejaría a las empresas de nuestra región en inferioridad de condiciones respecto a las de otras regiones que, en su caso, sí podrían descolgarse de la aplicación de un determinado convenio. 

Regular otra cosa que no sea la mayoría absoluta en materia de adopción de los acuerdos de la Comisión Regional Consultiva de Convenios Colectivos, como se ha hecho a escala nacional, sería hacer un flaco favor a las empresas de nuestra Comunidad.

En este sentido, si bien los acuerdos en materia de negociación colectiva son siempre deseables, no hay que olvidar que, como el propio Presidente del Gobierno D. Mariano Rajoy ha expresado en alguna ocasión, "la responsabilidad del fracaso del diálogo social es de quien gobierna".

● También en materia laboral, es importante hacer una referencia a la reforma del Servicio Público de Empleo que el Gobierno regional va a acometer próximamente.

Y coincidimos, plenamente, con la orientación de esta reforma que, entre otras cuestiones, persigue establecer la colaboración público-privada para hacer más eficiente la intermediación entre la oferta y la demanda de empleo.

En este sentido, creo que es importante la participación de nuestras Organizaciones Empresariales como agentes de esa intermediación. La Junta de Castilla y León debe confiar en nuestras Asociaciones como entidades idóneas para identificar las necesidades de nuestras empresas y conectarlas con las de los demandantes de empleo.

● En materia fiscal y, en particular, sobre el denominado "céntimo sanitario" le ruego al Gobierno de la Junta de Castilla y León que proceda a una profunda reflexión.

Los datos son tozudos: de marzo a diciembre de 2012, la  venta de carburante en Castilla y León ha descendido, nada menos, que una media del 22% en el conjunto de nuestras nueve provincias, lo que supone alrededor de 600 millones de litros menos repostados en las gasolineras de Castilla y León, mientras que, no por casualidad, en la mayoría de nuestras Comunidades limítrofes las ventas ha aumentado significativamente.

La aplicación de esta medida está causando enormes perjuicios a nuestro sector del transporte, a los empresarios del sector de las estaciones de servicio, a la hostelería, al turismo, a los ciudadanos castellano y leoneses y a la propia hacienda regional, pues lejos de mejorar la recaudación, significará una merma sustancial de los ingresos por este concepto. Presidente, rectificar es de sabios.

● Como les decía, todos los sectores de nuestra economía regional están atravesando serias dificultades. Y a nadie se le escapa que la construcción es uno de ellos. No hay que olvidar, además, que nuestro tejido empresarial está compuesto fundamentalmente por pequeñas y medianas empresas.

Con las restricciones presupuestarias y la fuerte caída de la inversión pública muchas pequeñas empresas de obra civil, dada su prolongada inactividad, se enfrentan a una pérdida de su calificación como empresas contratistas de la Administración Pública.

En este sentido, le ruego al Gobierno de la Región, transmita esta preocupación al Ministerio de Hacienda y atienda la propuesta de prorrogar la vigencia de las actuales clasificaciones así como la de tener en consideración más anualidades de las actualmente establecidas para acreditar la solvencia técnica y profesional a la hora de renovar dichas clasificaciones. De otro modo, la crisis se llevará por delante a muchas más pymes de nuestra Comunidad de las que ya, desafortunadamente han desaparecido y asistiremos a un proceso de concentración excesiva en el sector.

● En materia de internacionalización es preciso recordar que la salida al exterior, más que una alternativa, se ha convertido en un imperativo para nuestras empresas.

Por este motivo, es para nosotros una buena noticia la recuperación de la actividad del Consejo creado para la elaboración del Plan de Internacionalización de Castilla y León 2013-2016, como herramienta de coordinación de todos los agentes que intervenimos en este proceso.

Tan importante como apostar por la internacionalización, es mantener la apuesta, por lo que consideramos necesario realizar un seguimiento y evaluación permanentes de todas las acciones que se desarrollen en este ámbito. 

Pero Presidente, necesitamos un paso más: CECALE es de las pocas Organizaciones Empresariales que no disfruta de un Convenio de Colaboración con su Agencia Regional de Exportación. 

La mejor puerta de entrada a un país son nuestras propias Organizaciones Empresariales homólogas y la red de contactos de la que dispone la CEOE en el mundo es tan extensa, que sería lamentable no apoyarnos en ella y no rentabilizarla  adecuadamente.

También en el campo de la acción exterior, creemos que es necesario mantener un estrecho contacto con las Asociaciones de Empresarios Castellanos y Leoneses en el Exterior -las ACYLES-.

Tenemos muchos y muy buenos empresarios fuera, con un enorme potencial de inversión hacia nuestra región. Estos empresarios nos reclaman apoyo y respaldo y, de saber hacerlo, tendríamos más que interesantes tasas de retorno.    

● Otro asunto al que quisiera hacer referencia es el de la "tan de moda" Responsabilidad Social Empresarial. La Junta de Castilla y León está preparando, junto con los agentes sociales, la aprobación de un Plan Regional en la materia.

Los empresarios no somos ni ajenos, ni mucho menos contrarios a la integración de la ética y las preocupaciones sociales, laborales, medioambientales y del respeto a los derechos humanos en el gobierno y gestión de nuestras empresas, más allá de las obligaciones legales vigentes.

Pero insistimos en que tal integración debe ser, en cualquier caso, siempre voluntaria y, en segundo lugar, adaptada a las características, tamaño, sector y naturaleza de cada empresa.

Iniciativas tales como la inclusión de cláusulas de RSE en la contratación pública, la necesidad de editar "memorias de responsabilidad", el establecimiento de certificaciones, etc. pueden resultar obstáculos insalvables para las pequeñas y medianas empresas en su competencia con otras de mayor tamaño.

¿Es que cualquier pequeña empresa de nuestra región que cumple con sus obligaciones fiscales, laborales, y medioambientales, que día a día realiza un gigantesco esfuerzo por salir adelante y mantener a sus empleados, no es, sin lugar a dudas, una empresa más que socialmente responsable?. 

Por este motivo, le ruego a la Junta de Castilla y León que sea prudente en la elaboración de este Plan Regional de Responsabilidad Social Empresarial, porque liderar en España ésta y otras materias, sin esperar la orientación que se le dé a este campo en el seno del Consejo Estatal de Responsabilidad, nos puede costar caro.   

Y tras estos rápidos apuntes sobre la situación de España y de Castilla y León llegamos, al tercer y último asunto sobre el que detenerme y que significa el motivo que nos trae hoy aquí: CECALE.

Dice un refrán chino que "antes de lanzarse a la noble tarea de arreglar el mundo, uno debe darse primero tres vueltas por su propia casa".

Y tengo que reconocer que hoy, en nuestra casa, en CECALE, está todo lamentablemente roto.

Lo primero que quiero decirles a los empresarios de Castilla y León, como Presidente de CECALE es, perdón, perdón y tres veces perdón:

Perdón, porque con la fractura institucional de la Organización hemos transmitido una imagen deplorable y completamente inmerecida del empresariado de la región.

Perdón, porque esa fractura interna nos ha tenido tanto tiempo entretenidos que hemos olvidado defender adecuadamente los intereses de los empresarios a los que representamos.

Y perdón, porque como consecuencia de estos enfrentamientos constantes, tampoco hemos sabido gestionar adecuadamente nuestra Confederación que, como todos sabéis, se encuentra ante una más que delicada situación financiera. 

Y ésta es, amigos empresarios, sin disimulo, la situación actual en la que se encuentra CECALE: una profunda crisis de representación, económica y de gestión.

A partir de hoy, espero se abra una nueva etapa de normalización institucional. Dejemos de mirar atrás, aprendamos de nuestros errores porque en ello nos va nuestro prestigio, el de CECALE, el de nuestras empresas y su competitividad.   

El diagnóstico sobre esta quiebra institucional es relativamente sencillo: las desavenencias, las discrepancias, los egoísmos, las deslealtades y los enfrentamientos personales son las causas que nos han traído hasta aquí.

Asumí la Presidencia en Funciones de la Confederación en un ejercicio de responsabilidad y asumo ahora la Presidencia plena por el mismo motivo y porque creo en las Organizaciones Empresariales y en su papel en la sociedad.

Considero que los que hemos sido parte del problema debemos ahora contribuir a resolverlo, en lugar de huir sin más.

No obstante, dada la situación actual de CECALE, tomar ahora su riendas es una tarea muy ingrata pues os puedo asegurar que tanto los empleados, muchos de los cuales se están esforzando con denuedo, con su Secretario General al frente, como yo mismo, estamos sufriendo con muchísima amargura esta etapa repleta de sinsabores. Lo estamos pasando francamente todos mal, muy mal.

Se ha hecho mucho daño a CECALE desde dentro. Se han filtrado, y se siguen filtrando informaciones que, o bien son reservadas, o bien no se corresponden con la realidad. Y se sigue, en consecuencia, perjudicando a la institución y a los empresarios.

Y no es hora de buscar responsables. Me atrevería a decir que si hay que encontrar un culpable de esta situación, la responsabilidad es colectiva.

Y la receta para curar la enfermedad es también, a mi modo de ver, extraordinariamente simple: lealtad, responsabilidad, esfuerzo, solidaridad y altura de miras.

Para recomponer la imagen de una CECALE unida y sin fisuras es imprescindible anteponer los intereses generales sobre los de las distintas provincias. No queda otra solución. En caso contrario, CECALE se romperá para siempre.

Y para alcanzar ese objetivo de unidad, las Organizaciones Territoriales Miembro debemos dejar de reclamar supuestos privilegios históricos o pretendidos derechos adquiridos. Las decisiones se deben adoptar con el más amplio de los consensos y deben ser aceptadas, como no puede ser de otro modo, con talante democrático.

El que no acepte las decisiones democráticas, sea desleal con la organización o anteponga sus intereses a los de la Confederación, sin dar rodeos; en CECALE, sobra.

Yo mismo he debido acatar, en numerosas ocasiones,  decisiones adoptadas por el Comité Ejecutivo de la Federación de Soria, distintas a mis criterios. Y no pasa nada, antes al contrario, el diálogo es enriquecedor, alimenta el debate, el respeto y conduce siempre a adoptar la mejor solución a los problemas.

Aprovecho también para comentaros, para evitar cualquier especulación, que mi candidatura es independiente. No soy ni el heredero, ni el delfín, ni el predecesor de nadie. Mi única subordinación es la de la defensa de los intereses del conjunto de los empresarios de la región.       

Y os decía que, junto a esta crisis institucional y, sin lugar a dudas, derivada de ella, convivimos con una muy compleja situación económica interna, dada la acumulación de una muy importante deuda financiera.

A este respecto, tengo que señalar que, una de las primeras decisiones que voy a proponer a la Junta Directiva de la Confederación es la realización de una auditoría externa de gestión. En este sentido, quiero anunciar que si del resultado de la misma se desprende que hay responsabilidades, tengan por seguro que se depurarán.

Y, como decía el Presidente de la Junta de Castilla y León en un encuentro reciente con nuestra Junta Directiva ¿qué queremos ser cuando seamos mayores?.

El objetivo es convertir a CECALE en una representación institucional útil y digna para los empresarios en los cerca de 200 organismos, comisiones, instituciones y consejos de los que formamos parte.

CECALE no debe ser, ni más ni menos, pero nada más y nada menos, que el único interlocutor y el representante legítimo de los empresarios ante el Gobierno de la Región. 

Para concluir esa tarea se necesitan muchas herramientas: honradez, transparencia, austeridad, eficiencia y profesionalidad.

Y para ello, tenemos que hacer muchas cosas;

- En primer lugar, tenemos que elaborar, con el consenso de todos, un Plan de Viabilidad que resuelva, por un lado, el grave problema de la deuda acumulada extraordinaria; y, por otro, siente las bases, de un nuevo modelo de gestión y de financiación de la Confederación.

Seamos sinceros con nosotros mismos: en un escenario de constante restricción presupuestaria, no podemos ir contra el signo de los tiempos. Los empresarios tenemos que conseguir que nuestra Confederación se financie, fundamentalmente, con nuestras propias cuotas de afiliación.

Mientras tanto, Presidente, debemos recuperar la paridad y el equilibrio entre los agentes económicos y sociales.

- Tenemos también por delante el reto de encontrar un modelo de organización que, reconociendo su carácter eminentemente territorial, sepa encajar a las cada vez más numerosas e importantes Organizaciones Sectoriales regionales, en el que éstas se sientan cómodas, CECALE se sienta cómoda y para las que CECALE sea útil.

- Debemos modificar, también, nuestros Estatutos porque, además de ser completamente inoperativos, ambiguos y contradictorios se han quedado plenamente desfasados.

Y debemos aprobar un Reglamento de Régimen Interno que nos dé flexibilidad y agilidad a la hora de tomar decisiones.

- Tenemos pendiente y acumulado la clarificación y aprobación de varios ejercicios contables, por lo que ordenar la situación en esta materia es una de nuestras principales prioridades, en la que llevamos tiempo trabajando.

- Debemos concentrar nuestros esfuerzos en tres áreas de contenido que justifican la propia existencia de la Confederación:

Primero: Economía, Innovación y Medio Ambiente; puesto que tenemos que defender con rigor la posición empresarial respecto a la normativa en estas materias.

Segundo: Relaciones Laborales y Formación; dado que con la reforma laboral, entramos en una fase radicalmente distinta en el marco de la negociación colectiva y dado que se prevé un modelo diferente de gestión de la formación;

Y tercero: Internacionalización; porque con la contracción de la demanda interna, es la mayor área de crecimiento para nuestras empresas y, en una economía globalizada, salir al exterior es un imperativo para no perder competitividad.

- Otra meta importante que me quiero imponer como Presidente de CECALE es la de atender permanentemente las preocupaciones y necesidades de los empresarios de la región y la de transmitirlas con la mayor celeridad y fidelidad al Gobierno de Junta de Castilla y León.

En este sentido, me comprometo a asistir, con la mayor regularidad posible, a las reuniones de los órganos de gobierno de las Organizaciones Territoriales y Sectoriales para escuchar sus inquietudes.  

Para ir concluyendo, quiero señalarles que este cambio radical del modelo de organización necesita, sin duda, tiempo. En la Federación de Organizaciones Empresariales de Soria vivimos, hace años, una situación similar a la de CECALE que nos llevó cerca de dos años resolver.

No obstante, me comprometo a que, si a finales de este año 2013, no hemos sido capaces de poner unas bases sólidas para el afianzamiento del futuro y viabilidad de la Confederación, yo no tendré ningún reparo en dejar la Presidencia y, en mi opinión, todos los miembros de la Junta Directiva deberíamos dejar paso a otros empresarios con nuevas y mejores ideas.

Esta es, en definitiva, mi visión de las cosas; de España, de Castilla y León y de CECALE. Se suele decir que ante una situación de dificultad, el pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas.

En CECALE hay que cambiarlo todo para que nada siga igual. Es una tarea difícil. Tenemos que reinventarnos. Pero tengo una magnífica compañía: cuento con la colaboración de todos vosotros.

Espero no defraudaros, ni a vosotros, ni al conjunto de las empresas de Castilla y León. Muchas gracias.

Fecha de publicación: 20/03/2013