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Con verdadera alarma ha recibido CECALE la última estadística publicada por el INE sobre la evolución registrada en la creación de empresas que, por lo que a Castilla y León respecta, arroja un saldo negativo del 3,6% en enero respecto al mismo mes de 2009. Además,  aún siendo preocupante este dato, se da la circunstancia de que el descenso de los tres últimos ejercicios acumula un porcentaje del 64%, con una repercusión directa en la destrucción de empleo.

Los descensos en la creación de empresas van parejos a las cantidades invertidas en Castilla y León  y, por lógica, a la evolución del desempleo, que ya roza los 200.000 parados,  según la última estadística publicada.

Ante esta situación, CECALE insiste en la necesidad de facilitar la creación de empresas tanto desde el punto de vista administrativo como de financiación, eliminando trabas burocráticas y aumentando los circulantes monetarios. Un buen número de proyectos emprendedores no llegan a término por falta de ayuda o de financiación.

Los empresarios de Castilla y León, alarmados por este descenso en la actividad empresarial,  insisten en la necesidad de adoptar medidas serias  capaces de incentivar las inversiones productivas y de transformar empresas obsoletas en modernas unidades empresariales de mayor tecnología y capacidad innovadora.

Estas medidas de apoyo a la creación de empresas deben incidir primordialmente en la agilización y abaratamiento de los trámites administrativos,  rebajas fiscales y bonificaciones de las cargas sociales,  precios accesibles y competitivos del suelo industrial para impedir que determinadas empresas  se asienten en otras comunidades, fomento de la cultura emprendedora para evitar  que se incrementen las cauciones al pedir financiación de nuevos proyectos  y apoyos a los planes financieros de nueva implantación.  Paralelamente, estas medidas de incentivo empresarial deben complementarse con políticas activas de empleo que, como tantas veces se viene reclamando desde las organizaciones empresariales, han de centrarse en una reforma en profundidad de la rigidez contractual actual, adecuando las circunstancias del mercado laboral a las necesidades de las empresas, reduciendo el absentismo laboral, que está suponiendo un costo aproximado de 1.000 € anuales por trabajador, incrementando la productividad y aminorando los costes sociales.

Fecha de publicación: 16/03/2010