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El IPC de febrero vuelve a registrar una caída de dos décimas en Castilla y León, tasa similar a la del resto de España, con lo que el índice inflacionario de los últimos 12 meses se sitúa en el 0,8%, tendencia que no hace sino reflejar preocupantemente la situación por la que atraviesa el consumo.

Por otra parte y a la vista del dato aportado por el INE, el Índice de Precios al Consumo de los dos primeros meses del año ha registrado un descenso de 1,3% en Castilla y León, una décima más que en la media nacional, lo que da una idea alarmante sobre cómo se está produciendo la paralización de los mercados, independientemente de la influencia que en este índice ha tenido el período de rebajas y pese al incremento del 1,7% en el sector de tabacos y bebidas alcohólicas. Otros incrementos menores, casi imperceptibles,  en hoteles, cafés y restaurantes y en vivienda y menaje no han podido con el efecto deflacionista, consecuencia de la detracción de los mercados.

Sigue la economía regional enmarcada en un contexto nacional de riesgo y precario equilibrio entre la recesión y la deflación, por un camino de preocupación que, al decir de CECALE, exige la urgente toma de medidas  económicas de carácter nacional y regional que incidan en la reactivación económica con modificaciones sustanciales en los diferentes ámbitos con efectos inmediatos sobre la oferta y la demanda de los mercados. Se precisan, por tanto, medidas concretas para incentivar el consumo y facilitar el circulante a partir, sobre todo, de reducciones fiscales.

Por otra parte, los empresarios regionales, ante el clima de desconfianza y de detracción del mercado interno, reclaman que se adopten de inmediato medidas basadas en la liberalización de determinados sectores estratégicos, en la flexibilidad del mercado laboral y en la reforma a la baja de la fiscalidad general y, muy especialmente, de aquella que grava el consumo y la que afecta a las transacciones empresariales.

Entiende CECALE que los parámetros macroeconómicos no pueden mejorar y, sin embargo, es muy posible que empeoren, mientras el Gobierno siga desarrollando una política económica alejada de las demandas empresariales y contrarias a las recomendaciones de los expertos y de los foros internacionales. Así por ejemplo, la anunciada subida del IVA para verano incidirá muy negativamente en la evolución de los mercados con perjuicios inmediatos en el consumo y en la empresa.

Fecha de publicación: 12/03/2010