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Los empresarios piden un cambio socio económico en profundidad en vez de escalonar las reformas

Durante el mes de noviembre de han inscrito en las oficinas de Empleo de Castilla y León 2.163 nuevos parados, cantidad que supone el 7,52 % sobre el mismo periodo del pasado año, mientras que la tasa acumulada media en España alcanza el 6.24%, después de haberse contabilizado 24.318 nuevos inscritos. Aún cuando el paro de noviembre ha subido menos de lo esperado en un mes tradicionalmente destructor de empleo productivo, la tendencia sigue siendo al alza, sin que se atisben síntomas cambiantes.  De esta manera ya son 188.915 los desempleados inscritos en la Comunidad Autónoma, de los que 89.120 son hombres y 99.795 son mujeres.

La evolución del desempleo en Castilla y León exige, a juicio de CECALE, una reflexión especial sobre al estabilidad de la economía regional y sobre las causas que están deteriorando el mercado laboral, máxime en provincias como Segovia, Ávila y Soria, donde llega a triplicarse la tasa regional de incremento durante el último mes. En este sentido y después de comprobar cómo el paro ha descendido en 5 comunidades autónomas, las organizaciones empresariales llaman la atención para que, dentro del marco general de reformas, se adopten las medidas específicas que cierren el abanico del desarrollo comparativo entre regiones.

A la vista de las cifras y, pese a que el crecimiento del paro en noviembre ha sido menos del esperado, CECALE llama la atención sobre el hecho de que aumenta el paro entre los demandantes de primer empleo y entre los parados de larga duración, generándose así un problema social añadido sobre el que es preciso incidir con políticas activas de empleo tendentes a posibilitar que las empresas puedan amortizar el paro generado por la crisis

Así y aún valorando positivamente las reformas anunciadas por el presidente del Gobierno, CECALE  sigue pidiendo un giro en la  política económica acorde con las verdaderas necesidades tanto desde el punto de vista de la racionalización administrativa como a la hora de reordenar la fiscalidad empresarial, especialmente en el caso de las pymes y los autónomos, reducir los costes sociales, consolidar el sistema de pensiones, disminuir el gasto y el consiguiente déficit públicos, negociar un nuevo marco de relaciones laborales y facilitar la capacidad crediticia empresarial. Además, las peticiones de las organizaciones empresariales contemplan un plan integral que englobe todas estas reformas y que no lleguen de forma escalonada para favorecer la recuperación de la confianza de los mercados y la competitividad  empresarial. Al tomarse en cuenta las peticiones empresariales a medida que las circunstancias y los datos de evolución económica así  lo exigen, se deteriora el punto de partida y se hace mucho más difícil la recuperación de los mercados. No ocurriría lo mismo si, al detectarse la existencia de esta crisis, se hubiera abordado esa reforma imprescindible que, desde el primer momento, fue pedida desde las organizaciones empresariales.

Fecha de publicación: 2/12/2010